Viajo por otros tablados, despierto, y todo continúa descabalgándose, lánguido. Me desdoblo y me redoblo y cada alba es un martillazo sin un mástel. Algo sale de mí y vuelve a mí con la misma irascibilidad contenida, impalpable. El mundo onírico me encandila en las travesías. Abandono mi cuerpo pero no mis desastres. Desde el aire me veo en la cama: es que no me soporto más.
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
No hay comentarios:
Publicar un comentario