El conocimiento no purifica el alma, la sabiduría en sí tampoco. Lo terrenal y lo natural son un naufragio. Si no hay salvación, ¿para qué el conocimiento?; si no hay perdición, ¿para qué la sabiduría? Los malos actos proceden de la caída de Adán. El sendero que conduce a la verdad es la veracidad misma, y es la vida toda. El olor desagradable es una fracción del ser y la raíz de la santidad genuina es cristocéntrica ¿Cómo se extirpa el mal que mora en el alma y que corroe el ser, descomponiéndolo con un cincel?
Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN
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