Las pasiones sobrepasan todos los controles fronterizos porque el deseo es el profeta, el cacique. La paz reside en ese extremo que es la Luz y no hay un centro idealista al cual seguir. Idolatrarás a un reino o al otro: ambos te empujan a una decisión radical. Perseverar en un centro inubicable es utópico. El camino recto no negocia con la carne, ni con las indignas mundanalidades ni con el mal. El camino del Medio no es camino ni victoria. La disciplina extrema es inútil mas la ruta de la verdad es totalmente blanca, pura, perfecta y compasiva.
¿No debo ser extremadamente honesto?
¿no debo odiar intensamente la mentira?
¿no debo amar al prójimo vehementemente?
¿Cuán ancho, improductivo y relativo es el mentado camino del medio?
La santidad posee principios contumaces y una ética de acero templado, como respaldo. El deseo ferviente del Absoluto apaga la sed y la rectitud a ultranza es un mandamiento, una orden. En los cuatro nobles evangelios de Jesús habitan las cuatro nobles verdades, que son una sola. La Luz en sí es revelada, no hallada. Los huesos surgen y cesan, el alma es eterna. Dios, que es infinitamente puro, te expiará.
El camino del Medio alucina en la mente y es un disparate en el mundo real. El camino del Medio es intransitable. La armonía viene de la absoluta paz interior y la miserable naturaleza humana jala desde los extremos, con ira.

Del blog índice LAS SOTANAS DE SATÁN